
- Por primera vez, la planta de Olmedo ha procesado azúcar de caña de forma simultánea a la molturación de remolacha. Esta técnica, denominada correfino, no nace para sustituir a nuestra materia prima estrella, sino para blindar la fábrica ante las dificultades meteorológicas y mejorar la rentabilidad de la Cooperativa
Para entenderlo de forma sencilla, el correfino consiste en disolver azúcar de caña directamente en el jugo que acabamos de extraer de la remolacha. Por primera vez, en lugar de esperar a que finalizara la campaña de remolacha para iniciar la de refino, se ha aprovechado la propia marcha de la fábrica para procesar ambos productos a la vez.
Como explica Francisco Javier Muñoz, director industrial de ACOR, es como si se recibiera en fábrica una remolacha con una riqueza extraordinaria: «Es el equivalente a estar molturando remolacha con un 21% o 22% de polarización”. Enriquece el jugo de la difusión y permite a ACOR optimizar cada gota de energía.
Una tabla de salvación ante el mal tiempo
Esta campaña ha estado marcada por las intensas lluvias, que en muchos momentos obligaron a bajar el ritmo de molturación debido a las dificultades en los arranques. Aquí es donde el correfino ha demostrado su mayor beneficio para el socio.
Cuando el mal tiempo impide que entre suficiente remolacha, la fábrica pierde eficiencia. Sin embargo, al tener la capacidad de añadir azúcar de caña en ese momento, la planta mantiene un mejor rendimiento aunque el ritmo de entrada de remolacha sea bajo. Esto nos da una «elasticidad» que antes no teníamos: permite aguantar días complicados de lluvia sin que la fábrica se resienta, apoyando así la flexibilidad que el socio necesita en sus entregas.
Más eficiencia, menos costes
El correfino no sólo es una solución operativa. Es, sobre todo, una decisión de ahorro y sostenibilidad:
- Ahorro energético: Procesar el azúcar mediante correfino consume cerca de un 40% menos de energía que hacerlo en una campaña de refino convencional.
- Optimización de personal: No se necesita contratar plantilla extra; el mismo equipo que ya está trabajando en la campaña de remolacha se encarga del proceso.
- Capacidad de mercado: Nos permite incrementar nuestra capacidad de producción. En años de buenos precios, el volumen total de azúcar producido podría incrementarse considerablemente. “El beneficio agrícola es incluso más importante que el industrial. Este proyecto busca dar certidumbre al socio y flexibilidad a sus entregas en épocas complicadas”, destaca Francisco Javier Muñoz.
La remolacha es y será el motor de ACOR, el correfino es un complemento para que la fábrica sea más eficiente mientras se procesa. Y se obtiene un producto final idéntico: sólo una analítica molecular detectaría la procedencia, pero la calidad y pureza del cristal es la misma de siempre.