ACOR da el salto a la biomasa: cero emisiones y producción local

  • El proyecto representa el compromiso más firme de ACOR con la sostenibilidad: cero emisiones netas, eficiencia energética y un modelo de abastecimiento que no sale del entorno local.

En los pinares que rodean Olmedo, a menos de treinta kilómetros de la planta, ya hay un recolector de biomasa trabajando. Su labor alimenta una caldera nueva, una de las mayores apuestas energéticas que ACOR ha hecho en los últimos años: más de siete millones de euros invertidos para dejar atrás el gas y entrar de lleno en la era de las emisiones cero.

No fue una decisión improvisada. Félix Martín, responsable de Energía e Innovación de ACOR, lo explica con claridad: el punto de partida fue marcarse el objetivo de cero emisiones. Y cuando la cooperativa se puso a buscar cómo alcanzarlo, la biomasa apareció como la respuesta más clara. «La biomasa ofrece ese balance neutro en las emisiones de gases a la atmósfera y, si sumamos los costes de las emisiones, nos encontramos con una situación favorable tanto en materia de sostenibilidad como en materia económica”, asegura.

La caldera instalada en la planta de Tratamiento de Aceites de Olmedo tiene una potencia máxima de 10,3 megavatios térmicos y una capacidad de producción de 60.000 toneladas de vapor. La inversión se apoyó en la primera convocatoria de la línea de subvenciones del IDAE, que cubrió el 50 por ciento de los costes subvencionables. Gracias a ello, la cooperativa pudo además externalizar tanto la compra de biomasa como la gestión de la caldera, aligerando su propia operativa.

 «Este cambio supone una nueva forma de generación de energía, un proceso más sostenible, que sitúa a ACOR a la vanguardia», Félix Martín, responsable de Energía e Innovación de ACOR

Y esto no es más que el principio. En paralelo, ACOR está construyendo una segunda caldera de biomasa en su planta azucarera con una dimensión muy distinta: 100 megavatios térmicos y 115 toneladas de vapor, una capacidad diez veces mayor que la de Olmedo. Para Martín, «supondrá un gran avance». Dos instalaciones, dos escalas, una misma lógica: producir energía limpia con materia prima del territorio.

El compromiso local atraviesa todo el proyecto. La biomasa que alimenta las calderas procede exclusivamente de los pinares de la zona, dentro de ese radio de treinta kilómetros que la cooperativa se ha impuesto como límite. Y el empleo que genera también es de aquí: tres personas trabajan a turnos en la planta de Olmedo, y la cadena de suministro externalizada da trabajo a entre dos y cuatro personas más, entre camioneros y el recolector que recorre los pinares cercanos.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.